Percepciones de los jóvenes sobre integración de las personas con discapacidad

Hace unos meses se presentaron las conclusiones del informe “Percepciones de los y las jóvenes en torno a la integración social y laboral de las personas con discapacidad“, elaborado por la FAD con la colaboración de Fundación ONCE.

Simplemente reseñar alguna de las conclusiones del mismo que me han llamado la atención no muy agradablemente, aunque tampoco sea algo que me sorprenda de manera excesiva.

  • Los jóvenes españoles sin discapacidad, en términos generales, contemplan el mundo de la discapacidad como algo “extremadamente lejano y desconocido” hasta el punto de ser percibido como “un mundo paralelo al propio”.
  • Los jóvenes entre 20 y 29 años de edad tienden a identificar la discapacidad eminentemente con la discapacidad mental y con aquellos referentes que “aglutinan una gran cantidad de dificultades para el desarrollo de las personas”.
  • La perspectiva acerca de las limitaciones físicas como discapacidades tiende más bien a la proyección de la discapacidad física transformada en oportunidad para “alcanzar algo así como una megacapacidad para conseguir todo lo que uno se proponga”.
  • la discapacidad aparece vinculada a una pérdida de capacidades que, para ellos, son “clave para que su vida sea satisfactoria”, especialmente desde el punto de vista de la autonomía personal.
  • Consideran que la discapacidad constituye de algún modo una “injusticia” para quienes la padecen y que les obliga a vivir “una vida que no es libre” y “cargada de desventajas”,
  • En cuanto a su visión sobre la integración, creen que la sociedad española “ha avanzado” en la consideración de la discapacidad aunque todavía existe “un gran número de elementos” que condicionan las posibilidades en su día a día y su participación efectiva en el día a día de la sociedad.
  • Las barreras de comunicación a nivel básico “se convierten en una barrera insalvable”, y se derivan, sobre todo, del desconocimiento generalizado acerca de la discapacidad.
  • Si las personas con discapacidad cuentan con las ayudas necesarias adaptadas a su situación particular (como la accesibilidad de los espacios y medios técnicos del trabajo) “no existen problemas para que una persona con discapacidad pueda desarrollar sus tareas de forma efectiva y eficaz, al menos como cualquier otra, e incluso mejor”.
  • A la hora de responder sobre quien tiene la responsabilidad a la hora de avanzar en la integración de las personas con discapacidad, sus respuestas no dejan lugar a dudas de cual es su papel en este sentido: “La responsabilidad es de la educación, de los gobiernos, de los medios de comunicación y, en último extremo, de todos”.

Fuente:

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Parques infantiles accesibles (2)

Portada del libro Parques infantiles accesibles

Portada del libro Parques infantiles accesibles

Una de las primeras entradas de este blog tenía como objeto el de los parques infantiles accesibles. Los avances en accesibilidad se van produciendo tan lentamente que uno piensa que,  por lo menos, si estos pequeños pasos empiezan desde la infancia, eliminando barreras en la educación, el juego, etc… estos que hoy son niños el día de mañana se encontrarán un mundo menos hostil en cuanto barreras que el que hoy tenemos. Y también porque, la verdad, la sonrisa de un niño o de una niña (y digo niño o niña sin diferenciación) disfrutando del juego, que no olvidemos es uno de los elementos más importantes de aprendizaje y de socialización, no tiene precio.

Aquella entrada, muy sencilla en su contenido, tenía como fuente la experiencia y el trabajo de Sandra Pereira Pinto y Jorge Palomero Ferrer, arquitectos y padres de Martín, un niño con un error congénito del metabolismo. Ellos han dedicado su carrera al estudio, la investigación, el diseño y la divulgación de los parques infantiles accesibles.

Fruto de este trabajo es la publicación por parte de Jorge del libro Parque infantiles accesibles, quinto libro de la colección Democratizando la accesibilidad y editado por el sevicio editorial de La Ciudad Accesible.

Jorge, Martín, Sandra y Antonio Tejada, artífices del libro.

Jorge, Martín, Sandra y Antonio Tejada, artífices del libro.

El autor parte de la idea de que el juego, como dije anteriormente, es un elemento de aprendizaje y socialización y, por tanto, clave para que todos los niños y niñas conozcan, convivan y respeten la diferencia. Por ello, los parque infantiles deben ser lugares inclusivos donde todos los niños y niñas jueguen juntos.

Para que esta condición se cumpla, el autor fija como premisas que todo parque debe ser:

  • Accesible como condición imprescindible
  • Un objetivo social. Solidarios e inclusivos para que los niños conozcan y respeten las diferencias
  • Un acto responsable en cuanto a su creación desde el momento en que de esta manera las Administraciones públicas u organizaciones privadas dan cumplimiento al carácter integrador de la ley.

En el libro establece que para que un parque sea accesible lo debe ser la zona de juegos y los juegos que en ella se instalen y los accesos y zonas de estancia.

En cuanto a los juegos que en los parques se instalen, los divide en tres categorías

  • Juegos de grado 1, sin accesibilidad.
  • Juegos de grado 3, específicos para niños o niñas con alguna discapacidad.
  • Juegos de grado 2, susceptibles de ser adaptados para su uso por cualquier niño o niña y que cumplen con la premisa de ser inclusivos.

Después de comentar tres ejemplos de buenas prácticas y de relacionar la normativa técnica relacionada con los parques de juegos, analiza en el libro como debe ser el entorno de un parque accesible.

Juego inclusivo del parque de Somontes

Juego inclusivo del parque de Somontes

El libro continúa, como parte muy importante del mismo, presentando una encuesta realizada a padres y madres de niños con discapacidad. Tanto el cuestionario, que se encuentra en el libro, como el universo al que se aplicó la misma, dieron unos resultados que sirven de base para pautar como debe ser un parque inclusivo. En base a los mismos, analiza las características técnicas de cada juego y lo que necesita para ser inclusivo.

Como conclusión del libro presenta el diseño de un parque tipo, con el diseño de sus diversas zonas, juegos, etc… Presenta una memoria económica del coste del mismo basada en los precios de los principales proveedores comerciales de juegos infantiles llegando a una conclusión final de que el coste de un parque infantil accesible no es mayor que el de uno que no lo sea. Y para que no que duda y facilitar el trabajo de administraciones y organizaciones privadas, relaciona los principales productores y comercializadores  de juegos.

Vamos: que a partir de ahora espero que ningún arquitecto, urbanista,diseñador, técnico municipal, etc… haga las cosas mal y ponga como excusa que no sabía

Una obra, no sé si definitiva, pero sí estoy convencido que referente fundamental a partir de ahora. Y por cierto, de lectura amena y agradable para un profano y muy clarificadora.

Enhorabuena y gracias al autor y a los editores.

NOTA: las imágenes de este artículo han sido tomadas del libro Parques infantiles accesibles, de Jorge Palomero y editado por La Ciudad Accesible. Se prohíbe su difusión sin citar estos datos y su procedencia así como su uso comercial.

Camino escolar

Los caminos escolares se definen como itinerarios seguros que pueden seguir los/as niños/as en su trayecto de ida y vuelta al centro educativo, posibilitando que lo lleguen a recorrer de forma más autónoma.

Tiene su origen  en la  ciudad danesa de Odense en los años 70, pero no será hasta los años 90 cuando se empieza a difundir y promover este proyecto en diversas zonas de centro Europa. Pero fue gracias a Francesco Tonucci (“La ciudad de los niños”) cuando el proyecto toma un nuevo rumbo y sitúa la Autonomía Infantil como eje fundamental entre los objetivos a lograr.

Este nuevo pensamiento conlleva convertir las calles en recorridos con prioridad de uso para la población infantil y juvenil. De manera paralela, exige actuaciones de sensibilización y formación ambiental en torno a la comunidad escolar y al vecindario.

En definitiva la actuación trata de señalar unos itinerarios flexibles y de trazado sencillo que permitan el desplazamiento a pie de los niños y las niñas, y que se escogen entre los recorridos que la mayoría del alumnado utiliza más. El camino escolar es una iniciativa más destinada a impulsar la recuperación del espacio público como espacio de relación y convivencia, y como una manera innovadora y participativa de abordar la educación hacia la movilidad.

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El camino escolar paso a paso. Marta Román. DGT

El conjunto de medidas puestas en marcha a través de los caminos escolares va a contribuir en el avance hacia la consecución de un modelo de movilidad sostenible afectando al transporte (al dejar de utilizar el vehículo privado y público), y a otros sectores directamente relacionados con la movilidad tales como el energético y el urbanístico: disminución de gases de efecto invernadero, ruido y contaminación atmosférica, mejora de la seguridad, la salud, etc.

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Pero la mejor manera de entender qué son, las razones de su necesidad, cómo se idean y se ponen en funcionamiento y sus resultados es ver este vídeo.


Fuentes:

Camino escolar paso a paso

Caminos escolares seguros. Agenda 21 de Jaen

Camino escolar. Ayuntamiento de Zaragoza

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Movilidad, accesibilidad y otras minucias.

Asistimos desde hace tiempo a un debate muy interesante sobre movilidad en la ciudad en el que los puntos estrella son la necesidad de ir prescindiendo del transporte individual en los desplazamientos a favor del transporte público, la sustitución de los vehículos contaminantes por la bicicleta y propiciar la peatonalización en aras a favorecer los desplazamientos a pie sobre todo en el centro de la ciudad.

Pero en este debate se deja de lado normalmente el tema de la accesibilidad. No voy a ser muy exhaustivo pero sí quiero decir que la accesibilidad y más si esta es universal y desapercibida, favorece la movilidad. No hay más que hablar con los usuarios de la bicicleta como medio de transporte para comprobar que las exigencias de accesibilidad que se plantean desde los colectivos de Personas con Movilidad Reducida, PMR, son asumidas íntegramente por ellos. Hablaremos en otra ocasión con más calma de este tema. Lo que sí está claro es que para disuadir del uso del automóvil lo que escribo a continuación es importante.

Hoy vamos a dar un pequeño repaso de lo que a diario me encuentro en mis paseos por la ciudad. Y tranquilos. No voy a hablar de bordillos. No lo son todo en esta vida. Lo son casi todo. Cuando uno se desplaza sobre sus piernas estos obstáculos que voy a enumerar también nos molestan, nos hacen variar nuestra trayectoria, bajarnos a veces a la calzada y volver a subir a la acera,… Pero en una silla de ruedas se convierten en barreras infranqueables que nos hacen desandar nuestro camino, tener que realizar desplazamientos por la calzada con el consiguiente riesgo para nuestra integridad y para los verdaderos usuarios de las mismas. Y si hablamos de otro tipo de discapacidades como la visual, podréis imaginar lo que suponen.

Árboles que surgen de la nada en medio de las aceras. No se sabe si estaban antes de construirlas o se plantaron posteriormente. Alcorques que se convierten en trampas mortales para todo tipo de viandantes. Mobiliario urbano que se coloca en lugares nada estratégicos o sí. Quizás es que su estrategia sea la de impedir el paso. Contenedores de basura que por no estorbar en la calzada a los sacrosantos automóviles se colocan en la acera, que los peatones parece que protestan menos. Vallas de obra que una vez terminadas se dejan en la acera esperando ser recogidas por la cuadrilla correspondiente. En  la calzada no, por favor. Pavimentos levantados, baldosas sueltas, rejillas asesinas. Aceras totalmente ocupadas por obras públicas y privadas. Terrazas que ocupan más de la mitad de la acera y que convierten el paseo en un zig-zag dejando escasamente paso para una única persona. Carteles publicitarios que te tragas antes de poder deleitarte con el menú del día. Farolas, semáforos, señales informativas,… Seguro que podréis completar la lista.

Y no hablemos de aquellos obstáculos también colocados por la mano del hombre aunque en este caso las autoridades municipales no tienen culpa de ello. Grupos que toman como propios los pasos de peatones y sus bordillos accesibles y establecen en ellos sus tertulias, molestándose en muchos casos cuando por favor les pides paso. Carritos de la compra que se dejan en medio de la acera porque su dueño/a entra unos segundos en la tienda correspondiente a preguntar lo que sea. Carros de reparto de propaganda que se sitúan en la acera mientras se reparte el folleto correspondiente en los portales aledaños. Y por supuesto no me olvido de los coches. Automóviles que ocupan pasos de peatones, se suben a la acera, toman al asalto las plazas reservadas,… ¡Son treinta segundos! Ya, pero también son nuestros treinta segundos. Y esto cuando los ocupantes están dentro que si no… Por eso si alguna me/nos veis circular con la silla por la calzada no os molestéis. No lo hacemos por fastidiar. Es que no nos queda más remedio.

Total, que uno debe salir de casa armado de paciencia, con su sonrisa en la boca, con el bolso de por favores y de gracias lleno y con el saco de sorpresas vacío porque otros se encargarán de llenarlo en un momento. Y no se te ocurra tener un mal día porque entonces tendrás que oírte eso de: ¡ahí va el amargado ese que no tiene ni paciencia!

Y antes de terminar, hay que ser justos y felicitar al servicio Salamanca Avisa, el 010. Las veces que he recurrido a él para comunicar algún desperfecto rápidamente lo han solucionado. Lástima que, como me dicen siempre, no están para arreglar bordillos. ¡Otra vez tuve que nombrarlos!

Nota: ninguna de las fotografías que se publican a continuación pertenecen a nuestra ciudad pero todos reconoceréis en ellas muchos rincones de la misma. Y si no, fijaos la próxima vez que salgáis.

Educar para romper barreras

inclusionCuando hablamos de educación y de transmisión de valores todos estamos de acuerdo que esto hay que hacerlo primero desde la familia y posteriormente desde la escuela.

Ésta debe ser inclusiva, solidaria, tolerante, abierta y crítica con la realidad. De esta manera se convierte en verdadero instrumento de cambio al educar personas abiertas, críticas, libres e implicadas en la sociedad y en sus problemas.

Y una de las carencias más preocupantes de esta sociedad que nos ha tocado vivir es la indiferencia ante la diferencia. Y no es un fácil juego de palabras. No es que no aceptemos lo diferente. Es que no lo vemos. Cuando tomamos conciencia de ello, somos generalmente solidarios, participativos, favorecedores. Pero el problema es que no somos capaces de asumir la diferencia como algo consustancial a esta sociedad en la que vivimos. Y cuando me refiero a la diferencia me estoy refiriendo a la inmigración, a la discapacidad, a la exclusión  económica,…

Y en esto tiene mucha influencia el contexto educativo. Valores en los que no se creé, palabras que quedan escritas en papel mojado, normas absurdas que se crean en pro de una mayoría que no es capaz de ver que la diferencia enriquece, barreras mentales que se colocan allí donde no las hay y que suelen más incapacitantes que las barreras físicas,… Todo ello se convierte en un guiso en el que se cuecen a fuego lento prejuicios que quedan marcados a fuego en nuestra personalidad.

Es muy triste ver en nuestras escuelas la cantidad de trabas que se ponen a la inclusión efectiva en las aulas de los diferentes. Barreras físicas que impiden en muchos casos su acceso a los centros o los incapacitan para disfrutar de sus instalaciones. Falta de apoyos, por ejemplo de profesorado inclusión-niñosy personal especializado, para realizar esas actividades que los diferentes realizamos de forma distinta a los demás. Ni mejor ni peor ni con más esfuerzo. Simplemente de forma distinta. Barreras mentales y prejuicios que impiden que los diferentes participen activamente de las actividades que favorecen un proceso educativo.
Preguntemos a nuestros hijos e hijas que conviven a diario con la diferencia si les supone un problema. Ahora, no. Dentro de unos años su respuesta será distinta. Pensemos el por qué y quién ha puesto esas barreras mentales en su cabeza y en su corazón.

O comenzamos a romper esas barreras ya o dentro de treinta años seguiremos escribiendo lo mismo.

Me ha parecido interesante incluir este texto para clarificar más estas ideas.


De la integración a la inclusión

“Un nuevo EI2término que encontramos en la literatura reciente es el de “inclusión”.Como suele ocurrir frecuentemente cuando aparece un nuevo término, en seguida empieza a utilizarse sin cambiar realmente las concepciones y significaciones previas.

Esto es lo que está sucediendo con el término de inclusión, que se está empezando a utilizar como sinónimo de integración, cuando se trata de dos conceptos y aproximaciones distintas. Como se ha visto anteriormente, la integración está referida al grupo específico de las personas con discapacidad y es un movimiento que surge desde la Educación Especial e implica la transformación de ésta.

Obviamente, la integración también implica modificar las condiciones y funcionamiento de la escuela común, pero el énfasis ha estado más en lo primero que en lo segundo. Con gran frecuencia, la integración ha implicado trasladar el enfoque educativo individualizado y rehabilitador, propio de la educación especial, al contexto de la escuela regular, de tal forma que en muchos casos no se ha modificado la práctica educativa de las escuelas, y sólo se ha ajustado la enseñanza y prestado apoyo específico a los niños “etiquetados como de integración”.

El concepto de inclusión es más amplio que el de integración y parte de un supuesto distinto, porque está relacionada con la naturaleza misma de la educación general y de la escuela común. La inclusión implica que todos los niños de una determinada comunidad aprendan juntos, independientemente de sus condiciones personales, sociales o culturales. Se trata de lograr una escuela en la que no existan “requisitos de entrada” ni mecanismos de selección o discriminación de ningún tipo; una escuela que modifique substancialmente su estructura funcionamiento y propuesta pedagógica para dar respuesta a las necesidades educativas de todos y cada uno de los niños y niñas, incluidos aquellos que presentan una discapacidad. Mientras que en la integración el énfasis está en la adaptación de la enseñanza en función de las necesidades específicas de los niños integrados, en la inclusión el centro de atención es la transformación de la organización y respuesta educativa de la escuela para que acoja a todos los niños y tengan éxito en su aprendizaje.

La educación inclusiva implica una visión diferente de la educación común basada en la heterogeneidad y no en la homogeneidad. La atención a la diversidad es una responsabilidad de la educación común porque las diferencias son inherentes al ser humano y están presentes en cualquier proceso de enseñanza-aprendizaje. Sin embargo, al igual que ha ocurrido en la sociedad, las diferencias en el ámbito educativo se han obviado, lo que ha dado lugar a la creación de estructuras y propuestas educativas diferenciadas para distintos colectivos de alumnos y alumnas (niños con discapacidad, niños indígenas, etc.).

La escuela inclusiva no es, por otro lado, algo totalmente nuevo en la educación; un ejemplo claro es la escuela rural en la que todos los niños y niñas de esa comunidad se educan juntos. El desafío es avanzar hacia una mayor generalización, especialmente en las zonas urbanas y de mayores recursos, donde existe un mayor nivel de exclusión.

Los modelos y propuestas educativas están influidos por la percepción y connotaciones de valor que se tengan respecto de las diferencias. Cuando se habla de diferencias sociales se está hablando no sólo de alumnos diversos, sino de alumnos que tienen diferentes oportunidades (unos tienen más que otros). Cuando se habla de diferencias culturales suele considerarse que hay una cultura mayoritaria y otras minoritarias que tienen menos valor e influencia en la sociedad. Cuando hablamos de diferencias individuales suele haber una tendencia a valorar más a aquellos que tienen altas capacidades; especialmente las de tipo intelectual.

La atención educativa a la diversidad está condicionada asimismo por la concepción que se tenga sobre las dificultades de aprendizaje. Como señala Ainscow (1998), existe una tendencia muy arraigada a percibir las diferencias en función de criterios normativos, de tal manera que aquellos alumnos que no se ajustan a los criterios establecidos como normales o estándares, son considerados diferentes, con dificultades o anomalías y en consecuencia, han de ser objeto de programas o servicios diferenciados, o simplemente son excluidos del sistema. Otra forma distinta es considerar que cada alumno tiene unas capacidades, intereses, motivaciones y experiencia personal única, es decir, la diversidad está dentro de “normal”. Desde esta concepción el énfasis está en desarrollar una educación que valore y respete las diferencias, viéndolas como una oportunidad para optimizar el desarrollo personal y social y no como un obstáculo en el proceso de enseñanza-aprendizaje.”

HACIA UNA ESCUELA PARA TODOS Y CON TODOS** Rosa Blanco G. OREALC/UNESCO Santiago