Esos oscuros objetos de deseo (por inaccesibles)

Le Garage MCC. Tres "preciosos" escalones nos reciben a la entrada

Le Garage MCC. Tres “preciosos” escalones nos reciben a la entrada

Ese oscuro objeto del deseo, película de Luis Buñuel, cuenta la historia de Mathieu, que durante un viaje en tren, cuenta a sus compañeros de vagón la historia de sus infortunios amorosos con la bailarina Conchita. A partir de su primer encuentro, Conchita juega con la obsesión de Mathieu, haciéndolo pasar del deseo a la frustración y del amor al odio más furibundo.

Parafraseando esa película, hace un tiempo que decidí nombrar de esa manera todo aquello que la sociedad en la que vivo ofrece, que ardo en deseos de disfrutar y que me producen, si no odio, sí una gran frustración. Y no me refiero a objetos o personas, por supuesto.

Vivo en un barrio de Salamanca, el del Oeste, en el cual una Galería Urbana ha transformado desde hace tres años la vida del barrio en muchos aspectos. Entre ellos el cultural. Nuevos espacios culturales, locales de ocio y otras actividades varias han surgido al albur de esa galería que os animo a visitar. Incluso desde la silla de ruedas. Incómoda gracias a sus calles de aceras estrechas, mal pavimentadas, con bordillos mal rebajados que hacen que haya que circular en algunas ocasiones por la calzada, pero visitable.

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Paisaje con agujero al Oeste. Obra de El Dimitry en la Avda. de Italia

Pero hasta ahí. No pretendáis acceder al resto de la oferta cultural que el barrio ofrece. Exposiciones, conferencias, presentaciones de libros, conciertos, etc… se antojan objetos del deseo que desfilan ante tus ojos y que se escapan sin poder disfrutar de ellos. No voy a nombrar a ninguno de estos locales aunque en las fotografías aparezca alguno. Y lo mismo sirve para la excelente oferta hostelera de la cual doy fe en la mínima parte de locales a los que puede acceder una silla de ruedas. Triste imagen y amarga decepción para los potenciales turistas y para una ciudad que presume de turismo accesible.

Y una de las cosas que más me molesta es que la mayoría de estos locales que se han abierto o restaurado en estos tres últimos años no han hecho las necesarias adaptaciones que faciliten la accesibilidad al interior. He de reconocer que me he perdido entre la maraña de ordenanzas municipales, decretos, leyes, etc… buscando explicaciones que permitan semejantes desatinos. Hablando con algunos nuevos propietarios de estos locales me comentan que, si el local es antiguo, no están obligados a realizar estas reformas. Quiero pensar que esto es así cuando el Ayuntamiento de Salamanca permite sistemáticamente la apertura de estos nuevos negocios en locales antiguos en semejantes condiciones. Si no vamos solucionando ésto a medida que los locales van cambiando de negocio y se van reformando, ésto tiene pinta de ser el cuento de nunca acabar.

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La Salchichería. Plaza del Oeste

Y éstos oscuros objetos de deseo de reparten por el resto de zonas de la ciudad. Exposiciones frustradas por la inaccesibilidad de la sala de exposiciones, conciertos a los que no se puede asistir por la inaccesibilidad de los locales, películas que no se pueden disfrutar a riesgo de dejar el cuello en la primera fila de la sala, presentaciones de libros en librerías inaccesibles, visitas a monumentos que no se pueden realizar, nuevos espacios culturales en edificios imposibles de adaptar y un largo etcétera.

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La Malhablada. Microteatro, exposiciones, conciertos,… Fotografía de Triadvisor.

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Sala de exposiciones Palacio de Garcigrande. Propiedad de EspañaDuero. Dos niveles inaccesibles. Fotografía de agustinpalomo.blogspot.com

Me entristece que se deje a la conciencia de los propietarios de los negocios y espacios culturales la adaptación o no de los mismos. La fecha del 4 de diciembre de 2017 se acerca y en esta ciudad tenemos todos los deberes sin hacer

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Hostelería accesible en Salamanca. ¿Misión imposible?

Ayer, 4 de marzo, el periódico digital Hosteleríasalamanca.es publicaba un artículo escrito por Cristina Fuentes y titulado Seis establecimientos adaptados para sillas de ruedas en Salamanca. Aprovechando el eco mediático de la acción de El Langui deteniendo autobuses en Madrid, caía en la cuenta de que las personas con alguna discapacidad también somos clientes de los locales de hostelería y hacía un listado de seis locales accesibles repartidos en la capital y provincia. Hago la salvedad que no aparece en su artículo pero sí en algún comentario de su cuenta en Facebook, que consideran adaptado al local que no sólo tiene su entrada accesible sino que posee cuarto de baño adaptado. Un buen detalle a tener en cuenta. Y también un detalle la publicación del artículo. Todo lo que sea visibilizar y concienciar es importante.

Pero hasta aquí. ¿No es triste y lamentable que a estas alturas simplemente se puedan citar seis establecimientos, cuatro en la capital y dos en la provincia? ¿Ésta es la oferta hostelera que nuestra ciudad ofrece a las personas que viven en ella y necesitan de la accesibilidad en su vida, más allá de la silla de ruedas, y a sus visitantes? ¿A ésto el Ayuntamiento de Salamanca y la Asociación de Hostelería llaman ocio, destino gastronómico u hostelería de calidad? ¿Es admisible que a estas alturas de siglo XXI una parte importante de la población tenga vetado el acceso y disfrute de estos servicios?

Pongamos un ejemplo muy simple. La llamada ruta del vermut del Barrio del Oeste tan promocionada últimamente. De todos los locales hosteleros del barrio, incluido los abiertos muy recientemente, solamente y siendo generosos, un 15% son accesibles. Y ninguno de ellos tiene un baño adaptado. Por lo que, con los criterios anteriormente citados, ningún local de este barrio está adaptado para personas con movilidad reducida. ¿Frustrante, verdad?

 

Y si aplicamos criterios de accesibilidad universal, incluyendo la sensorial y la cognitiva, ningún establecimiento de la capital o provincia se podría considerar accesible.¿Cúantos tienen su carta en braille, tienen a su personal formado en lengua de signos o cumplen con criterios mínimos de comprensión del espacio para personas con discapacidad cognitiva?

¿Y quién es el culpable de esta situación? Pues podríamos aplicar ese dicho de entre todos la mataron y ella sola se murió. Vamos por partes.

  • ¿Son los propios hosteleros, representados por la Asociación de Empresarios de Hostelería de Salamanca? ¿Qué acciones han emprendido para concienciar a sus socios sobre la importancia y la necesidad de la accesibilidad en sus locales más allá de algún curso con el PREDIF que no ha llevado a ninguna consecuencia práctica? Por ejemplo, ¿conocen algún establecimiento de la ciudad distinguido con el sello de accesibilidad como sucede en otras ciudades, Ávila sin ir más lejos? ¿Quizás porque ese sello no existe en nuestra ciudad y nadie se ha preocupado de instaurarlo para dar un toque de calidad a nuestros negocios hosteleros? ¿Quizás porque se prima un tipo de ocio que busca la consecución de dinero fácil y rápido y que ahoga otro modelo de negocio basado en la calidad y la excelencia y más rentable y sostenido en el tiempo? ¿O que cuándo favorece esos nuevos gastrobares se olvida que desde una silla de ruedas es imposible alcanzar lo alto de esas mesas diseñadas para consumir de pie o sentados en tabureres?
  • ¿Es el Ayuntamiento de Salamanca que debe liderar e impulsar el modelo de turismo que queremos para nuestra ciudad junto con los actores directamente implicados? ¿Qué sigue otorgando licencias de obra y apertura de nuevos negocios sin contemplar ningún criterio de accesibilidad? ¿Qué no favorece, por ejemplo, mediante reducción o exención de tasas la adecuación de los locales de hostelería para cumplir con criterios de accesibilidad? ¿Qué siguen sin redactar un Plan Municipal de accesibilidad que contemple este tipo de medidas? ¿Qué no le importa que en los buscadores de ocio accesible más importantes de España nuestra ciudad muchas veces aparezca sin ningún tipo de oferta? Por ejemplo y para que no se me tache de parcial, la propia página de Ciudades Patrimonio Accesibles y en la cual solamente aparece Casa Paca como local accesible.
  • ¿O son los medios de comunicación que, por razones que se me escapan, no denuncian estas situaciones convenientemente ni se hacen eco de ellas? ¿O que no dan a conocer experiencias positivas llevadas a cabo en otros lugares y que motiven al sector? Durante estos últimos diecisiete meses, a través de ese canal de comunicación que es Twiter, hemos puesto en conocimiento de estos medios denuncias, experiencias, artículos,… que no se han visto reflejadas en los mismos. Luego por desconocimiento, no es.
  • ¿O somos nosotros mismos que no somos capaces de exigir nuestros derechos y pecamos de conformismo esperando que nuestros problemas sean solucionados por arte de gracia? ¿O no llenamos sus terrazas en verano sin pensar que en invierno nos vetan la entrada a sus locales?

Lo dejo aquí. Podría seguir con muchas más consideraciones. Por ejemplo citando el Real Decreto Legislativo 1/2013, de 29 de noviembre, por el que se aprueba el Texto Refundido de la Ley General de derechos de las personas con discapacidad y de su inclusión social y que marca como fecha límite para que todo aquello que sea susceptible de ser accesible, lo sea, el 4 de diciembre de 2017.

Quisiera citar a los establecimientos nombrados en el artículo y que son Casa Paca, IBB Recoletos Coco, Los Arcos, Rúa Mayor y Mesón Viejo del Jamón. Elimino al sexto porque su escalón de entrada no permite el paso autónomo de una silla de ruedas por lo que no lo considero accesible. Existen más en Salamanca como la pastelería La Gata Curiosa en Paseo del Dr.Torres Villarroel, 80-82 o la Cafetería Abadengo en la C/Azafranal. Pero no es mi función hacer este listado.

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Accesibilidad universal en el espacio público

Accesibilidad universal en el espacio público

MARÍA ROSA MOYA 18.09.2015 | 05:10

Accesibilidad universal en el espacio público

Accesibilidad universal en el espacio público

Una persona con movilidad reducida puede verse acorralada hasta el punto de no poder entrar en su propia casa porque ha cometido el error de ir a comprar el pan.

El espacio público está diseñado y utilizado de forma discriminatoria que, en algunas ocasiones, lleva pareja la situación de exclusión social. Cuando éste no cumple las características propias de la accesibilidad universal deja fuera de su uso y disfrute, en igualdad de condiciones, al colectivo de personas en situación de movilidad reducida (PMR).

Algo tan aparentemente simple como es una barrera arquitectónica puede discriminar a una persona al reducir considerablemente sus posibilidades de acceso a la Educación, en igualdad de condiciones, desde el jardín de infancia hasta la universidad. Incluso, a veces, se presenta una situación de marginalidad legal tan grande que provoca que el niño/a tenga derecho (no siempre cumplido) a que se hagan algunas reformas arquitectónicas en su centro educativo. Pero este derecho, a efectos legislativos españoles, no incluye a los padres, por lo que el niño/a se verá obligado a asistir al colegio que sea accesible para sus padres, salvo que éstos renuncien al derecho/obligación de asistir a reuniones de padres o a fiestas escolares. En cuanto a las otras barreras, las de tipo intelectual, se suplen con adaptaciones curriculares y del material didáctico, así como con la dotación de los recursos humanos necesarios al centro educativo.

El acceso a la Sanidad tampoco es igual para todos y depende, en gran medida, de la movilidad del paciente. Un ejemplo sencillo: un recurso tan público e imprescindible como es una ambulancia no transporta la silla de ruedas del propio paciente, cuando ésta debe ser considerada como sus piernas. Todo ello, por no hablar de las veces en las que no se puede acceder a la consulta de un médico o al baño de un hospital.

Los medios de transporte público, cuya existencia está contemplada por la ley, muchas veces no pueden ser utilizados por las personas con movilidad reducida. Así ocurre con muchos trenes de cercanías y gran parte de los autocares que unen nuestras principales ciudades. Pero, ¿para qué quiere los transportes públicos alguien que está etiquetado socialmente para que viva encerrado en su casa, pidiendo por caridad que la saquen a pasear? ¿Nos hemos olvidado de recoger en nuestras leyes el derecho a una vida autónoma e independiente? ¿Nos hemos olvidado de reconocer que el individuo decide sobre su propia vida y que no deben ser los demás quienes deciden a dónde y cuándo tiene que ir? No olvidemos que el derecho a decidir se manifiesta, de una manera muy especial, a la hora de depositar nuestro voto libre y secreto en las urnas. Sin embargo, nunca he oído hablar de una localidad en la que todas las mesas y cabinas electorales sean accesibles

Podríamos seguir narrando, horas y horas, situaciones en las que las personas se ven marginadas por unas circunstancias que les vienen dadas, una marginación que sólo es una muestra de la discafobia y gerontofobia que hay a nuestro alrededor

Las aceras y las entradas a dependencias oficiales son, de por sí, el espacio público que más margina y que, posiblemente, pasa más desapercibido. Cuando una persona no puede pasar por una acera es posible que se le esté restringiendo su derecho a ir a trabajar, a un centro sanitario, a una asociación, a un lugar donde hay una participación activa en la política o a pasar por allí simplemente porque le da la gana. Es por ello que los ayuntamientos han de velar para que se cumplan los requisitos que garanticen la posibilidad de uso de todos los lugares públicos por todos los ciudadanos y se fomente la máxima autonomía personal.

¿Espacio público o privado?

Examinemos una situación que se repite, sobre todo en verano, cuando el espacio público se convierte en un espacio privado después de que los ayuntamientos lo cedan a negocios particulares.

Nuestras aceras están invadidas por pizarras publicitarias que limitan la anchura de la acera, dificultan o cierran el paso de usuarios de muletas, andadores, sillas de ruedas y coches de bebé, además de impedir a las personas con problemas de visión orientarse golpeando con el bastón en la pared. Y no hablemos de las mesas y sillas que ocupan calles y aceras como si de su propiedad se tratase y cortan el paso a los ciudadanos.

Abramos los ojos y cuando veamos a alguien que obliga a los demás a levantarse para mover la silla y la mesa, y así poder pasar, sepamos que esa persona está haciendo uso de su lícito derecho a utilizar la acera cuantas veces lo estime oportuno.

Esta situación se multiplica de una manera vergonzosa cuando llegan las fiestas. Una persona con movilidad reducida puede verse acorralada hasta el punto de no poder entrar en su propia casa porque ha cometido el error de ir a comprar pan mientras colocaban sillas para que el resto de los ciudadanos disfrute de una cabalgata, un desfile en primera fila o, simplemente, porque alguien ha instalado un puesto ambulante justo encima de la rampa y justifica la invasión con un permiso municipal.

En España tenemos grandes activistas en el tema de la supresión de todo tipo de barreras, como es el caso de Andoni Moreno, en el País Vasco, y de Juan Romero, en Andalucía. Personas que no permiten que se les tache de mendigos que imploran una rampa o un baño adaptado; personas que exigen a las administraciones públicas que se cumplan los derechos y que no piden más que un derecho, el de la igualdad de todos los seres humanos. Ya han comenzando a mantener un fuerte pulso con las administraciones públicas para hacer cumplir la legislación y conseguir que el 4 de diciembre de 2017 podamos hacer un gran funeral con las barreras arquitectónicas.

Recordad, cuando ponéis una mesa en la calle para favorecer vuestro negocio podéis estar cometiendo un acto de discafobia y/o gerontofobia.

Publicado originalmente en el diario Información y reproducido con permiso de su autora

Mariposas rodantes

No sé el porqué, pero este verano he contemplado una invasión de sillas de ruedas en nuestra ciudad. No sé si mayor que la de otros veranos pero sí más visible.

Cierto es, y yo no voy a negarlo porque lo sufro en primera persona, que el calor, el sol, la luz,… son alicientes más que justificados para que los usuarios de sillas de ruedas, sea por la razón que sea, nos sintamos inclinados a disfrutar de la calle y hacernos de esta manera, más visibles.

Parques, terrazas y bancos han sido acaparados por estas mariposas rodantes que han salido de su estado de pupa, ese que después de un periodo de relativa inactividad convierte a una larva en imago. Da gusto ver las calles y parques ocupadas por estas mariposas y sus acompañantes, compartiendo el espacio público con el resto de ciudadanos. Cierto es que algunas de estas mariposas,menos afortunadas que otras, simplemente son aparcadas en alguna esquina y desde allí simplemente contemplan como la vida se desarrolla delante de ellos.

Pero la temperatura ha descendido estos días y de la misma manera que en la naturaleza las mariposas ponen sus huevos y desaparecen, las personas que utilizan la silla de ruedas para desarrollar las actividades de la vida diaria desaparecen en gran medida de nuestra vista. Se ocultan sencillamente. Otra vez el frío y el agua hacen que se recluyan en sus casas y vuelvan a su estado de pupa al que nos referíamos antes.

¿Qué nos hace diferentes del resto de personas? Porque la generalidad de la población, cambiando sus hábitos de vestimenta o sus medios para desplazarse, siguen ocupando durante los meses de frío el espacio público. Se desplazan por él y siguen haciendo su vida social en cafeterías, restaurantes, comercios, cines y teatros,… Salvo muy raras excepciones. ninguno de ellos entra en ese estado de pupa.

A estas alturas todo el mundo ha dado con la respuesta. El entorno en el que se desarrolla nuestra vida social cambia del exterior del espacio público al interior. Y ese paso, en la mayoría de los casos está separado por un escalón o por varios que hacen insalvable el acceso de esas mariposas rodantes a esos espacios. No es una elección. Simplemente es discriminación. Uno o varios escalones son una una no invitación a participar de lo que dentro sucede. Una forma de excluir a una parte importante de la población y negarle sus derechos.

Siluetas de personas en sillas de ruedas realizando diversas actividades

Siluetas de personas en sillas de ruedas realizando diversas actividades

Postdata: mi recuerdo para ti, joven y sonriente mariposa que nos dejaste tan pronto este verano. Un beso fuerte y sigue aleteando allá donde estés.

¿Qué es la accesibilidad para el Ayuntamiento de Salamanca?

Esta mañana pude escaparme al parque de La Alamedilla. Tenía ganas de ver de primera mano los juegos accesibles que el Ayuntamiento prometió colocar en la zona infantil cuando vendió la necesidad arreglar el parque para mejorar su accesibilidad. No es el caso hablar aquí de cómo ha quedado este nuevo, domesticado, cementado y asfaltado parque. ¿O ya he dado mi opinión?

Pero lo que vi en la zona infantil y la tristeza que me produjo, me hizo plantearme una pregunta. ¿Qué entiende el Ayuntamiento de Salamanca por accesibilidad? Es verdad que esta es una pregunta que debería contestar el mismo Ayuntamiento al que lanzo el guante para que lo haga.

Fácil pregunta pero difícil respuesta. Aunque después de llevar un tiempo analizando sus actuaciones, declaraciones y hechos voy a atreverme a contestarla.

Directamente estoy convencido que para nuestro Ayuntamiento la accesibilidad es rebajar bordillos de manera que, esa barrera que supone atravesar una calle, desaparezca. A esa labor ha dedicado sus últimos meses de mandato, según parece  de manera desaforada, en determinadas zonas de la ciudad que a mí se me escapan. No dudo de ello pero he de decir que las mismas dificultades que me encontraba para circular antes, a día de hoy siguen existiendo. Sin ir más lejos y como ejemplo, circular por el barrio del Oeste es labor harto difícil o imposible si no se hace por la calzada. Y por cierto: si se hubieran encargado de cumplir la Ordenanza de Accesibilidad Integral y la legislación vigente al urbanizar la ciudad desde 1995, no nos encontraríamos en esta situación. Y para muestra un botón que ni siquiera está inaugurado: los bordillos recién rebajados en la nueva rotonda de la UDS no cumplen con la ley al no estar a nivel de la calzada.

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Y suponiendo que alguna  vez se terminen de  rebajar los bordillos imagino que se empezará por arreglar el desatino de aceras que tenemos con sus pavimentos deslizantes, levantados en muchas zonas, con baldosas sueltas, alcorques asesinos, obstáculos en la calzada, terrazas que directamente imposibilitan la circulación de peatones, etc…

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 Y ya. Aquí termina lo que yo estoy convencido que para nuestro Ayuntamiento significa la accesibilidad. Viales por los que poder circular de forma más o menos cómoda. ¿Y para qué? No quiero ser cruel pero mi sentido del humor, negro a veces, piensa que una vez que nos tenga a las personas con alguna discapacidad o a la tercera edad sentados en un banco tomando el sol o viendo cómodamente los patos de La Alamedilla, su objetivo estará cumplido. (Y esto lo digo con argumentos para ello. Si no, no se explica la llamada de Atenzia, prestadora del servicio de teleasistencia contratada por el Ayuntamiento, animándome a visitar este parque y loando lo bien que ha quedado).

Pero se olvidan de lo más importante. Unos viales cómodos y seguros para desplazarse por ellos  deberían servir para facilitar el acceso a los distintos servicios, públicos y privados, que la ciudad ofrece. Comercios, bares, cafeterías y restaurantes, otros locales de ocio, cines, teatros, parques, actividades comerciales y culturales al aire libre, eventos deportivos, edificios de titularidad pública, etc… deberían de poder ser utilizados y disfrutados por toda la población. Y esto no es así. Y lo más grave es que el Ayuntamiento, teniendo competencias en este tema, no está haciendo nada por favorecerlo y por hacer que la ley se cumpla.

Pondré algunos ejemplos. ¿Qué sentido tiene poder acceder al parque de La Alamedilla o al nuevo parque de Nebrija si un niño o niña con alguna discapacidad no va a poder encontrar un parque infantil en el que poder jugar en igualdad con los demás niños y niñas? En el parque de Nebrija no hay un solo juego accesible y en La Alamedilla solo han colocado un único columpio en una esquina del parque. De verdad que es muy triste. Se acaba de perder una oportunidad de oro de instalar dos parques infantiles inclusivos que hubieran  ayudado a humanizar nuestra ciudad.

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Si hablamos del comercio o de la hostelería, voy a centrarme únicamente en los locales de nueva apertura. Si queremos que poco a poco estos negocios sean accesibles, qué mejor manera y más fácil que empezar por lo nuevo. ¿Cómo es posible que el Ayuntamiento esté concediendo licencias de obra y apertura que no contemplan la accesibilidad? ¿Cómo es posible que el Ayuntamiento no favorezca esto?

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Y terminemos con dos eventos al aire libre que han tenido lugar estos últimos días. ¿Alguien puede decir que los puestos del Día del libro en la Plaza Mayor eran accesibles? ¿Se imaginan lo que era tratar de acercarse a ellos con silla de ruedas? Exactamente. Tarea imposible. Los bípedos disfrutando de los libros y los silleros tomando el sol en el centro de la plaza. ¿Y la Feria de Artesanía de la Plaza de los Bandos? Gracias a los artesanos que colocaron unas rampas en el centro de la plaza se pudo acceder a los puestos dejando en evidencia la inaccesibilidad de este lugar para celebrar este tipo de eventos.

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Fotografía tomada de Salamancartvaldia.es

No sigo. Creo que la idea está clara. Ahora le toca al Ayuntamiento responder a la pregunta. Aunque viendo la empatía que demuestra para estos temas y su capacidad de respuesta en estos meses, más vale que siga sentado en mi silla. Iba a levantarme, pero…

La accesibilidad no es solo rebajar un bordillo

«La accesibilidad no solo es rebajar un bordillo» . elnortedecastilla_Página_1 «La accesibilidad no solo es rebajar un bordillo» . elnortedecastilla_Página_2

4 de diciembre de 2017. Desahogo

Comencemos esta entrada con una imagen de las rampas construidas en la Plaza de Anaya y aledaños y que permiten desde hace unos meses circunvalar la Catedral. Al hilo de esta obra presentada como uno de los hitos de esta legislatura en el ayuntamiento en lo relativo a la accesibilidad, repasemos un poco y por encima como nuestra ciudad se está preparando para la llegada de esa fecha clave del 4 de diciembre de 2017.

  • A nivel legislativo la ordenanza municipal de accesibilidad de 1995 se encuentra totalmente obsoleta y superada ampliamente por la legislación nacional promulgada posteriormente. Dicha ordenanza debe ser rehecha y a día de hoy no creo ni que exista el proyecto de hacerlo. Lo mismo se podría decir de la ordenanza del taxi que ni siquiera contempla la figura de los eurotaxis.
  • Y a nivel autonómico nos encontramos en la misma situación
  • A día de hoy nuestra ciudad se encuentra plena de obras. Rotondas, parkings, remodelación de parques, urbanización de calles,… Se me dirá desde el ayuntamiento que estas obras mejorarán la accesibilidad. Faltaría más. Es verdad que las aceras se arreglan y se ensanchan , los bordillos se rebajan,… Pero ninguna de estas obras se hizo pensando en las personas sino en otros intereses.
  • Otro ejemplo más de que ésta no es una ciudad para las personas. Se eliminan pasos de peatones con la excusa de mejorar la seguridad de los mismos a la par que lo que se consigue es perjudicar su movilidad y aumentar la velocidad del tráfico. ¿No se debería tender justamente a lo contrario cuando la tendencia es a disminuir la velocidad máxima en ciudad a 30 Km/h? Más pasos de peatones, bien señalizados, favorecen esto.
  • Siguiendo con las obras. La normativa dice bien claro que mientras duren las mismas en las vías públicas, se debe garantizar una zona de paso para los peatones segura y accesible. Bueno. Pues si circular a diario como peatón ya es difícil, no os cuento en qué se ha convertido nuestra ciudad en los últimos meses. Tarea imposible que obliga a retroceder continuamente sobre nuestros pasos, a circular por la calzada en numerosas ocasiones o, directamente, a no poder ejercer ese derecho de paso como ciudadanos. Y aquí la culpa es tanto de las empresas que las llevan a cabo y sus responsables como de las autoridades que deben velar por el cumplimiento de estas normas.
  • Seguimos con las aceras. ¿De qué nos sirve ensancharlas si luego las llenamos de obstáculos que parecen colocados a propósito? Jardineras y bancos sin sentido, farolas, contenedores,… Y no hablemos de las consabidas terrazas que se acaban comiendo ese ensanche que se hizo en beneficio de los ciudadanos. O que directamente taponan la zona de paso. Otra vez llenar las arcas prima sobre el bien común.
  • ¿Y el mantenimiento? ¿Habéis tropezado alguna vez por el mal estado del pavimento? Yo veo tropezones a diario. Y caídas, por supuesto. Lamentable el estado general de nuestras aceras. Y si hablamos de desplazamientos en silla de ruedas vuelvo a reiterar mi ofrecimiento a un paseo por la ciudad en una de ellas para comprobar esa supuesta comodidad que nos quieren vender. ¡Ah! Y por favor. Dejen de utilizar el adoquinado como forma de pavimentación. Me hace gracias como lo eliminan para los coches pero lo mantienen en zonas peatonales
  • Y si hablamos de los eurotaxis da gusto llamar por teléfono y ver que hay cinco disputándose el servicio. En serio. Qué a estas alturas sólo haya uno disponible cada vez que se solicita el servicio y rezar para que esté libre no es muestra de que estemos progresando en la accesibilidad de los transportes. El transporte público es básico para favorecer la movilidad sostenible de la población pero básico para las personas con movilidad reducida. Y no hablo del transporte en autobús porque reconozco que mis miedos personales hacen que todavía no lo haya utilizado.
  • Ese plazo del que hablamos se dirige también a los locales en los que comercios, cafeterías, restaurantes, bares, locales de ocio,… prestan sus servicios. El panorama actual es desolador. Pero lo que me produce más tristeza es que los negocios nuevos que se están abriendo en esos locales son, mayoritariamente, inaccesibles. Y eso después de una reforma. No sé si la culpa es de los propietarios, arquitectos, técnicos del ayuntamiento o responsables políticos. O quizás de todos juntos. Pero se está perdiendo una oportunidad preciosa de favorecer la aplicación de la normativa. Pero eso sí. A mí no me hablen de crisis de ventas. Por mi parte no ayudaré a solventarla. No consumo en la calle. Y si las grandes superficies o internet me facilitan un servicio digno, ya sabéis donde compro.
  • Meses después de la reunión informativa en el ayuntamiento sobre turismo accesible seguimos sin ver un programa claro de propuestas que lo favorezcan más allá de iniciativa puntuales como las que se anuncian en estos días de elaborar apps y páginas webs con recursos accesibles. Quiero ver sus contenidos. Queda pendiente para dentro de poco un análisis real de la ruta accesible que publicita el ayuntamiento. Por cierto: ¿por qué será que hay personas que me escriben a mí para solicitar información sobre recursos accesibles en la ciudad y poder preparar sus visitas? Lo hago gustoso pero me planteo si no será porque en la web municipal de turismo no hay un apartado dedicado a este tema que ni yo ni estas personas hayamos sido capaces de encontrar.
  • Produce tristeza ver la falta absoluta de empatía y receptividad del ayuntamiento y del partido que lo gobierna en estos temas. Meses de enviar propuestas, denuncias, enlaces a modelos que se podrían implementar en nuestra ciudad, imágenes,experiencias, llamadas de atención,… no han merecido por su parte ni un simple “tomamos nota”. Nada. El silencio y la ignorancia más absoluta. Aquí seguiremos.
  • Tiempo de elecciones. El resto de partidos sé que reciben estas propuestas. Espero que las lean y sean tenidas en cuenta de manera que la accesibilidad se convierta en centro de la política municipal con todo lo que ello conlleva para toda la ciudadanía y fuera de la confrontación partidista. Accesibilidad, movilidad, sostenibilidad son conceptos interrelacionados que convergen en lo que llamamos una ciudad para las persona. Este tema lo hablaremos más adelante según se acerque la cita electoral.
  • Y si hablamos de la falta de empatía del ayuntamiento no dejemos de lado a la Cámara de Comercio y la Asociación de Empresarios de Hostelería. Aplico lo mismo que dije con respecto al ayuntamiento. En estos tiempos de crisis, no apostar por integrar en la cadena de consumo a un importante segmento de población es desechar una bolsa de negocio nada desdeñable. Y ya se sabe que el que da primero y fideliza da dos veces.

Podría seguir pero llevo dos folios y esto no termina. De todas formas, con estos deberes que he esbozado, la tarea de llegar al 4 de diciembre de 2017 cumpliendo la normativa, se me antoja harto difícil. Pero seguiremos luchando por conseguirlo