El «diseño universal» como una forma adicional de accesibilidad museística (reflexiones)

Artículo escrito originalmente por Marcos Vigna en https://gestiomuseistica.wordpress.com y reproducido con su consentimiento.

A menudo, se relaciona la accesibilidad en el museo con las normas técnicas impuestas por los organismos nacionales e internacionales que incluyen, entre otras cosas, la construcción de un ascensor y montacargas para personas con movilidad reducida, la realización de pasillos amplios y la creación de aseos debidamente equipados. Otras veces, sin embargo, la reflexión recae sobre las actividades didácticas, artísticas y educativas a llevar a cabo en el museo, para evitar una discriminación en tal sentido y garantizar un adecuado audience engagement. Ambos enfoques, los considero apropiados y necesarios, pero, ¿y si la accesibilidad no fuera solamente esto?

Reveladora fue la conferencia impartida por la Sra. Teresa Soldevila, del departamento de «Responsabilidad social» del Museu Marítim de Barcelona, en el curso de postgrado de «Gestión museística» de la Universidad Pompeu Fabra organizado conjuntamente con elMuseu Nacional d’Art de Catalunya, en donde se presentó un nuevo enfoque respetando los mencionados anteriormente, intentando profundizar aspectos puramente museográficos y museológicos. Es decir, lo que comúnmente se conoce como el «diseño universal» (universal design), un concepto que nació en los Estados Unidos y se implantó en Europa a partir del año 1995, que se podría definir como:

«El diseño de productos y entornos de manera que sean utilizables y comprensibles por todas las personas, en la mayor medida posible, sin la necesidad de una adaptación o un diseño especializado»;[1] logrando un diseño único, uniformado y para todos.

http://access.ecs.soton.ac.uk/blog/training/universal-design/

En efecto, el término «accesibilidad», con frecuencia se asocia a personas con alguna discapacidad motriz, sensorial, mental o visual, pero, ¿ y si no fueran los únicos? ¿y si de alguna manera, fuéramos todos «discapacitados», en mayor o menor grado, y necesitáramos también espacios, mobiliario y normas «especiales»?

De hecho, ¿cuántas veces nos ha pasado de curvarnos para leer un cartel o una sinopsis de una exposición?; ¿cuántas veces hemos tenido algún problema contemplando un cuadro o un objeto que estaba colocado a una altura «inadecuada»?; ¿cuántas veces nos hemos quedado fascinados a priori por la «espectacularidad museográfica» de unos museos, para después darnos cuenta de sus múltiples carencias?.

No es mi intención trivializar ni ofender, pero me gustaría reflexionar sobre la definición de «discapacidad» y, por consiguiente, de «accesibilidad»; es necesario hacer un replanteamiento de ambos conceptos. Por ejemplo, los miopes (como yo), los diabéticos y las personas con cataratas, en un ambiente muy oscuro, tienen notables problemas visuales y lo mismo pasa si tienen que leer carteles cuyas letras son pequeñas y de color tenue.

Al respecto, la Sra. Teresa Soldevila, subraya que el color gris (a menudo utilizado en los carteles informativos), entra dentro del listado de colores a evitar, al ser una tonalidad suave con bajo factor de contraste con el fondo. Además, recalca cómo es posible que en una ciudad plurilingüe como Barcelona, la mayoría de los paneles contienen las informaciones en tres idiomas (generalmente: catalán, español e inglés) y lo hacen utilizando diferentes tonos de colores que, en el caso del gris, éstos van atenuándose y desvanecen finalmente hacia el color beige. Esto dificulta aún más la lectura.

El empleo del color, es uno de numerosos recursos disponibles que se pueden encontrar en los manuales dedicados a la museografía accesible o inclusiva; es decir una museografía que concierne a todos los individuos. Otro aspecto que me cuestiono, es la posible relación que existe entre dicha museografía y la estética. Al respecto, las opiniones son contrapuestas, sobre todo en los museos, donde a menudo el sector museístico y expositivo se enfrenta al educativo y didáctico. De hecho, otra pregunta sería «¿a quién compete esta tarea?»

Para evitar abarcar otro tema, me limitaré a dar una opinión personal, según la cual todos los departamentos deberían tomar medidas, puesto que la accesibilidad no es sólo física o cognitiva y por tanto compete a todos. Retomando la relación anteriormente mencionada, quizás deberíamos interrogarnos sobre lo que se entiende por estética y averiguar si ésta no puede realmente navegar conjuntamente con la funcionalidad. ¿Qué tal si un cartel en lugar de ser pequeño y minimalista, fuera un poco más grande y legible?, ¿esto sería realmente antiestético o simplemente unfashionable?

Las respuestas pueden ser múltiples, pero yo como arquitecto, veo una notable carencia al hecho de que el organismo responsable de la disciplina (es decir las universidades) son a menudo los primeros en no cuestionárselo. Seguramente habrá algún caso excepcional, pero por experiencia propia, habiéndome especializado en el sector de la restauración y de la promoción del patrimonio, puedo asegurar que es un tema que se deja de lado o simplemente no se abarca.

Finalmente, mi última reflexión sería que una operación de sensibilización es necesaria y deseable, especialmente entre el personal de los museos y la nueva generación de técnicos que, dado el continuo aumento de coeficiente de envejecimiento de la población,tendrán necesariamente que enfrentarse a esta temática. El gran reto para los museos y museógrafos del futuro será, en definitiva, conseguir que tanto el espacio como la decoración sean más inclusivos convirtiendo el museo en un lugar agradable, accesible, utilizable y confortable. De esta manera, el beneficio recaerá sobre todos ya que es perceptible por todos.

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Bibliografía:

[1] Espinosa Antonio, Bonmatí Carmina, Accesibilidad, inclusión y diseño para todas la personas en museos y patrimonio, en «Actas del II Congreso de Educación y Accesibilidad en Museos y Patrimonio», Universidad de Zaragoza, 2014.

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Wayfinding

Vamos a plantearnos una situación. Cualquiera de éstas. Entramos en un aeropuerto de un país cuya lengua desconocemos y debemos realizar todo el proceso que nos conducirá a estar sentados en el avión que nos traerá de vuelta a casa. O entramos en un gran museo al que hemos accedido para ver cuatro o cinco obras que se encuentran en distintos lugares del mismo. O necesitamos encontrar un determinado despacho en un gran edificio de oficinas. O,… Podríamos poner muchas más pero creo que queda claro en qué situación quiero poneros.

En cualquiera de ellas, una persona como vosotr@s, pondréis en marcha y en alerta automáticamente vuestros sentidos. Buscaréis con la mirada cuanto cartel se os ponga al alcance para orientaros. Escucharéis atentamente cualquier aviso que se haga por los altavoces. Trataréis de encontrar de la manera que sea información que os pueda resultar comprensible. Es decir, desplegaréis todas las estrategias de las que dispongáis para llegar finalmente a vuestro destino.

De manwayfinding3era resumida, y conociendo previamente cual es vuestra misión, el proceso que llevaréis a cabo será el siguiente.:

  1. En primer lugar captaréis toda la información que seáis capaces del entorno en que os encontráis según vuestras capacidades. Esta toma de información la haréis principalmente de manera visual, auditiva y háptica ( por contacto).
  2. En segundo lugar, contrastaréis esta información adquirida con aquella que tenéis almacenada en vuestra memoria. Vuestro aprendizaje y vuestra experiencia anterior ha sido clave para almacenarla de forma que este paso condicionará de manera determinante el tercero
  3. Y digo determinante porque el tercero consistirá en tomar decisiones. Voy por buen camino y continuo, me he equivocado y debo rectificar mi ruta, estoy perdido y debo volver al principio o reorientarme desde este lugar para retomar la ruta correcta,…

Estas tres fases, conocidas de manera científica o técnica como procesos perceptivos, cognitivos o de interacción, son relativamente sencillas de llevar a cabo para cualquier persona que no tenga ninguna discapacidad por poco que el entorno le facilite una serie de estímulos visuales (carteles, pictogramas,…), auditivos (avisos sonoros, timbres,…) o hàpticos (plantearos como os orientáis en un lugar con escasa o nula luz).

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Y ahora cambiad vuestros zapatos y meteros en los de una persona con alguna discapacidad de tipo motor, visual, auditivo, intelectual o psíquica. Vuestras herramientas para percibir han cambiado o simplemente han desaparecido. Vuestra capacidad para contrastar la información recibida con la que poseéis se ha reducido. Con lo cual, la posibilidad de tomar decisiones correctas e interactuar con vuestro entorno de manera eficaz y adecuada ha desaparecido.

Wayfinding es el proceso de orientación utilizando información del entorno pero teniendo en cuenta que ese proceso no es realizado por una persona estándar sino por una persona variable en sus capacidades de relación con el medio ambiente en el que se desenvuelve.

El diseño wayfinding es “la intervención del diseño en los procesos de orientación que se produce desarrollando recursos y sistemas de información espacial de aplicación comunicativa para orientar y direccionar a las personas en los entornos arquitectónicos, urbanos y naturales”.

De estWayfinding5a manera el diseño wayfinding actuará en tres campos: la comunicación, la accesibilidad y los escenarios ambientales.

  • En el ámbito de la comunicación trabajará sobre qué comunicar, cómo organizar esa información atendiendo a criterios de simplicidad y claridad creando códigos informativos y desarrollando contenidos comprensibles y en tercer lugar planteando modelos adaptados a las necesidades de información, al medio y a las condiciones de percepción de las personas.
  • En el ámbito de la accesibilidad recogiendo la diversidad de maneras de percibir el medio y que el diseño debe abordar en sus procedimientos de intervención. Esta diversidad está condicionada por las distintas variantes en cuanto a movilidad, visión, audición, cognición y cultura.
  • Y en el ámbito de los escenarios ambientales actúa intensamente en el análisis e intervención sobre los escenarios de la movilidad humana. Así incide en el estudio e intervención de los espacios, los itinerarios y el ambiente en los que se desarrollan nuestros procesos de orientación.

No sé si ha quedado claro. Seguiremos. Una información más exhaustiva podréis encontrarla en:

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