Primera jornada de Accesibilidad Universal

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El «diseño universal» como una forma adicional de accesibilidad museística (reflexiones)

Artículo escrito originalmente por Marcos Vigna en https://gestiomuseistica.wordpress.com y reproducido con su consentimiento.

A menudo, se relaciona la accesibilidad en el museo con las normas técnicas impuestas por los organismos nacionales e internacionales que incluyen, entre otras cosas, la construcción de un ascensor y montacargas para personas con movilidad reducida, la realización de pasillos amplios y la creación de aseos debidamente equipados. Otras veces, sin embargo, la reflexión recae sobre las actividades didácticas, artísticas y educativas a llevar a cabo en el museo, para evitar una discriminación en tal sentido y garantizar un adecuado audience engagement. Ambos enfoques, los considero apropiados y necesarios, pero, ¿y si la accesibilidad no fuera solamente esto?

Reveladora fue la conferencia impartida por la Sra. Teresa Soldevila, del departamento de «Responsabilidad social» del Museu Marítim de Barcelona, en el curso de postgrado de «Gestión museística» de la Universidad Pompeu Fabra organizado conjuntamente con elMuseu Nacional d’Art de Catalunya, en donde se presentó un nuevo enfoque respetando los mencionados anteriormente, intentando profundizar aspectos puramente museográficos y museológicos. Es decir, lo que comúnmente se conoce como el «diseño universal» (universal design), un concepto que nació en los Estados Unidos y se implantó en Europa a partir del año 1995, que se podría definir como:

«El diseño de productos y entornos de manera que sean utilizables y comprensibles por todas las personas, en la mayor medida posible, sin la necesidad de una adaptación o un diseño especializado»;[1] logrando un diseño único, uniformado y para todos.

http://access.ecs.soton.ac.uk/blog/training/universal-design/

En efecto, el término «accesibilidad», con frecuencia se asocia a personas con alguna discapacidad motriz, sensorial, mental o visual, pero, ¿ y si no fueran los únicos? ¿y si de alguna manera, fuéramos todos «discapacitados», en mayor o menor grado, y necesitáramos también espacios, mobiliario y normas «especiales»?

De hecho, ¿cuántas veces nos ha pasado de curvarnos para leer un cartel o una sinopsis de una exposición?; ¿cuántas veces hemos tenido algún problema contemplando un cuadro o un objeto que estaba colocado a una altura «inadecuada»?; ¿cuántas veces nos hemos quedado fascinados a priori por la «espectacularidad museográfica» de unos museos, para después darnos cuenta de sus múltiples carencias?.

No es mi intención trivializar ni ofender, pero me gustaría reflexionar sobre la definición de «discapacidad» y, por consiguiente, de «accesibilidad»; es necesario hacer un replanteamiento de ambos conceptos. Por ejemplo, los miopes (como yo), los diabéticos y las personas con cataratas, en un ambiente muy oscuro, tienen notables problemas visuales y lo mismo pasa si tienen que leer carteles cuyas letras son pequeñas y de color tenue.

Al respecto, la Sra. Teresa Soldevila, subraya que el color gris (a menudo utilizado en los carteles informativos), entra dentro del listado de colores a evitar, al ser una tonalidad suave con bajo factor de contraste con el fondo. Además, recalca cómo es posible que en una ciudad plurilingüe como Barcelona, la mayoría de los paneles contienen las informaciones en tres idiomas (generalmente: catalán, español e inglés) y lo hacen utilizando diferentes tonos de colores que, en el caso del gris, éstos van atenuándose y desvanecen finalmente hacia el color beige. Esto dificulta aún más la lectura.

El empleo del color, es uno de numerosos recursos disponibles que se pueden encontrar en los manuales dedicados a la museografía accesible o inclusiva; es decir una museografía que concierne a todos los individuos. Otro aspecto que me cuestiono, es la posible relación que existe entre dicha museografía y la estética. Al respecto, las opiniones son contrapuestas, sobre todo en los museos, donde a menudo el sector museístico y expositivo se enfrenta al educativo y didáctico. De hecho, otra pregunta sería «¿a quién compete esta tarea?»

Para evitar abarcar otro tema, me limitaré a dar una opinión personal, según la cual todos los departamentos deberían tomar medidas, puesto que la accesibilidad no es sólo física o cognitiva y por tanto compete a todos. Retomando la relación anteriormente mencionada, quizás deberíamos interrogarnos sobre lo que se entiende por estética y averiguar si ésta no puede realmente navegar conjuntamente con la funcionalidad. ¿Qué tal si un cartel en lugar de ser pequeño y minimalista, fuera un poco más grande y legible?, ¿esto sería realmente antiestético o simplemente unfashionable?

Las respuestas pueden ser múltiples, pero yo como arquitecto, veo una notable carencia al hecho de que el organismo responsable de la disciplina (es decir las universidades) son a menudo los primeros en no cuestionárselo. Seguramente habrá algún caso excepcional, pero por experiencia propia, habiéndome especializado en el sector de la restauración y de la promoción del patrimonio, puedo asegurar que es un tema que se deja de lado o simplemente no se abarca.

Finalmente, mi última reflexión sería que una operación de sensibilización es necesaria y deseable, especialmente entre el personal de los museos y la nueva generación de técnicos que, dado el continuo aumento de coeficiente de envejecimiento de la población,tendrán necesariamente que enfrentarse a esta temática. El gran reto para los museos y museógrafos del futuro será, en definitiva, conseguir que tanto el espacio como la decoración sean más inclusivos convirtiendo el museo en un lugar agradable, accesible, utilizable y confortable. De esta manera, el beneficio recaerá sobre todos ya que es perceptible por todos.

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Bibliografía:

[1] Espinosa Antonio, Bonmatí Carmina, Accesibilidad, inclusión y diseño para todas la personas en museos y patrimonio, en «Actas del II Congreso de Educación y Accesibilidad en Museos y Patrimonio», Universidad de Zaragoza, 2014.

Accesibilidad universal en el espacio público

Accesibilidad universal en el espacio público

MARÍA ROSA MOYA 18.09.2015 | 05:10

Accesibilidad universal en el espacio público

Accesibilidad universal en el espacio público

Una persona con movilidad reducida puede verse acorralada hasta el punto de no poder entrar en su propia casa porque ha cometido el error de ir a comprar el pan.

El espacio público está diseñado y utilizado de forma discriminatoria que, en algunas ocasiones, lleva pareja la situación de exclusión social. Cuando éste no cumple las características propias de la accesibilidad universal deja fuera de su uso y disfrute, en igualdad de condiciones, al colectivo de personas en situación de movilidad reducida (PMR).

Algo tan aparentemente simple como es una barrera arquitectónica puede discriminar a una persona al reducir considerablemente sus posibilidades de acceso a la Educación, en igualdad de condiciones, desde el jardín de infancia hasta la universidad. Incluso, a veces, se presenta una situación de marginalidad legal tan grande que provoca que el niño/a tenga derecho (no siempre cumplido) a que se hagan algunas reformas arquitectónicas en su centro educativo. Pero este derecho, a efectos legislativos españoles, no incluye a los padres, por lo que el niño/a se verá obligado a asistir al colegio que sea accesible para sus padres, salvo que éstos renuncien al derecho/obligación de asistir a reuniones de padres o a fiestas escolares. En cuanto a las otras barreras, las de tipo intelectual, se suplen con adaptaciones curriculares y del material didáctico, así como con la dotación de los recursos humanos necesarios al centro educativo.

El acceso a la Sanidad tampoco es igual para todos y depende, en gran medida, de la movilidad del paciente. Un ejemplo sencillo: un recurso tan público e imprescindible como es una ambulancia no transporta la silla de ruedas del propio paciente, cuando ésta debe ser considerada como sus piernas. Todo ello, por no hablar de las veces en las que no se puede acceder a la consulta de un médico o al baño de un hospital.

Los medios de transporte público, cuya existencia está contemplada por la ley, muchas veces no pueden ser utilizados por las personas con movilidad reducida. Así ocurre con muchos trenes de cercanías y gran parte de los autocares que unen nuestras principales ciudades. Pero, ¿para qué quiere los transportes públicos alguien que está etiquetado socialmente para que viva encerrado en su casa, pidiendo por caridad que la saquen a pasear? ¿Nos hemos olvidado de recoger en nuestras leyes el derecho a una vida autónoma e independiente? ¿Nos hemos olvidado de reconocer que el individuo decide sobre su propia vida y que no deben ser los demás quienes deciden a dónde y cuándo tiene que ir? No olvidemos que el derecho a decidir se manifiesta, de una manera muy especial, a la hora de depositar nuestro voto libre y secreto en las urnas. Sin embargo, nunca he oído hablar de una localidad en la que todas las mesas y cabinas electorales sean accesibles

Podríamos seguir narrando, horas y horas, situaciones en las que las personas se ven marginadas por unas circunstancias que les vienen dadas, una marginación que sólo es una muestra de la discafobia y gerontofobia que hay a nuestro alrededor

Las aceras y las entradas a dependencias oficiales son, de por sí, el espacio público que más margina y que, posiblemente, pasa más desapercibido. Cuando una persona no puede pasar por una acera es posible que se le esté restringiendo su derecho a ir a trabajar, a un centro sanitario, a una asociación, a un lugar donde hay una participación activa en la política o a pasar por allí simplemente porque le da la gana. Es por ello que los ayuntamientos han de velar para que se cumplan los requisitos que garanticen la posibilidad de uso de todos los lugares públicos por todos los ciudadanos y se fomente la máxima autonomía personal.

¿Espacio público o privado?

Examinemos una situación que se repite, sobre todo en verano, cuando el espacio público se convierte en un espacio privado después de que los ayuntamientos lo cedan a negocios particulares.

Nuestras aceras están invadidas por pizarras publicitarias que limitan la anchura de la acera, dificultan o cierran el paso de usuarios de muletas, andadores, sillas de ruedas y coches de bebé, además de impedir a las personas con problemas de visión orientarse golpeando con el bastón en la pared. Y no hablemos de las mesas y sillas que ocupan calles y aceras como si de su propiedad se tratase y cortan el paso a los ciudadanos.

Abramos los ojos y cuando veamos a alguien que obliga a los demás a levantarse para mover la silla y la mesa, y así poder pasar, sepamos que esa persona está haciendo uso de su lícito derecho a utilizar la acera cuantas veces lo estime oportuno.

Esta situación se multiplica de una manera vergonzosa cuando llegan las fiestas. Una persona con movilidad reducida puede verse acorralada hasta el punto de no poder entrar en su propia casa porque ha cometido el error de ir a comprar pan mientras colocaban sillas para que el resto de los ciudadanos disfrute de una cabalgata, un desfile en primera fila o, simplemente, porque alguien ha instalado un puesto ambulante justo encima de la rampa y justifica la invasión con un permiso municipal.

En España tenemos grandes activistas en el tema de la supresión de todo tipo de barreras, como es el caso de Andoni Moreno, en el País Vasco, y de Juan Romero, en Andalucía. Personas que no permiten que se les tache de mendigos que imploran una rampa o un baño adaptado; personas que exigen a las administraciones públicas que se cumplan los derechos y que no piden más que un derecho, el de la igualdad de todos los seres humanos. Ya han comenzando a mantener un fuerte pulso con las administraciones públicas para hacer cumplir la legislación y conseguir que el 4 de diciembre de 2017 podamos hacer un gran funeral con las barreras arquitectónicas.

Recordad, cuando ponéis una mesa en la calle para favorecer vuestro negocio podéis estar cometiendo un acto de discafobia y/o gerontofobia.

Publicado originalmente en el diario Información y reproducido con permiso de su autora

Proyectos participativos de Accesibilidad Cognitiva y calidad de vida

A raíz de la carta abierta enviada al candidato del PP por Salamanca, Sr. Fernández Mañueco, recibí algunos comentarios a la misma por parte de Berta Liliana Brusilovsky Filer, una de las impulsoras del proyecto Meta: 2017, Año de la Accesibilidad Universal (Os invito a dar me gusta. Todos los apoyos son necesarios)  y un ofrecimiento de colaboración en este blog que hoy cristaliza en esta publicación. He de confesar mi emoción por ello. Para una persona como yo que empezó este proyecto desde la nada y la ignorancia, este ofrecimiento supone un empujón anímico importante. Las distintas colaboraciones externas que se incluyen en el blog suponen un plus de calidad. Ésta es especial puesto que está escrita a propósito para él.

Arquitecta y Técnica Urbanista, es Máster en Accesibilidad y Diseño para Todos. Docente universitaria en temas de urbanismo, centros históricos y accesibilidad cognitiva, tiene diversas publicaciones sobre planeamiento urbano, centros históricos y accesibilidad. Interviene en congresos nacionales e internacionales. Investiga, crea y difunde en los últimos años el modelo para diseñar espacios accesibles (espectro cognitivo) con el que trabaja incorporando a personas con discapacidad intelectual en el diagnóstico y la evaluación de entornos y edificios.

Es autora de varios libros entre los que citaremos Crónica de viajes en clave de solidaridad y Modelo para diseñar espacios accesibles. Espectro cognitivo.

En primer lugar agradezco a Miguel Ángel Cuesta que me haya abierto el espacio de su blog para hablar de accesibilidad cognitiva, un tema que desde hace años es recurrente dentro de mi trabajo profesional. Comienzo por el final de su escrito dirigido al Señor Alcalde de Salamanca, que yo continúo (sugiero que lo lean antes de éste):

“Constátelo usted mismo. Dé un paseo con mirada objetiva para constatar estas cosas que estoy apuntando. Y si no es capaz de verlas haga como otros candidatos: saboreé un agradable paseo en silla de ruedas por el centro de la ciudad. Ya no digo por los barrios más alejados. Me ofrezco desde aquí como guía”.

Desde el ofrecimiento de Miguel Ángel hago llegar esta propuesta para que el Señor Alcalde comparta con nosotros y con personas de alguno de los Centros Ocupacionales de su ciudad una experiencia diferente para demostrarle cuantas dificultades tienen entornos, edificios y servicios desde el punto de vista no solo físico y sensorial. Lo que le planteo es que los vea desde de la comprensión de los espacios de la ciudad histórica.

Se trata de que la accesibilidad, que es un factor de calidad de vida, sea una devolución integral (cognitiva, sensorial y física) que hace el diseño de la ciudad, de sus edificios y de sus servicio para todas las personas.

Porque para la extensa gama de la diversidades funcionales: cualidades, habilidades, comportamientos, personalidades, caracteres, edades, orígenes, la ciudad resulta incomprensible. Y no solo la ciudad como el gran espacio exterior compartido: también edificios y servicios. Por eso -y ya sin pausa- se pone a disposición de la ciudad y de sus entornos, inteligencias artificiales -como sistema de apoyos-: y se llama a la ciudad “inteligente”: AAPP, aparatos digitales, realidad aumentada, QS, balizamientos, etc. Estas inteligencias, que no son tales, sino las de sus creadores, son realmente importantes por muchas razones, entre ellas porque I+D+I no se puede detener a partir del momento en que se ha puesto en marcha: el conocimiento y la tecnología son necesarios para el desarrollo humano, que es sobre todo, educación, empleo, recreación y vida independiente.

Sentadas las bases de este comentario y asumida la tecnología como apoyo, mi enunciado es que hay suficientes sistemas de apoyo que el diseño de entornos y de la arquitectura (como el conjunto de elementos que la constituyen) pueden aportar para que los espacios sean comprensibles y que la inteligencia sea humana no artificial. Inteligencias que ya conocemos ampliamente y que no son solo “una” sino tan variadas como lo son las personas. A alguna de ellas se recurre cuando nos relacionamos con nosotros mismos y con el medio y sobre todo, deseamos gozar de autonomía (gráfico de las inteligencias múltiples de Howard Gardner).

Estas inteligencias son formas de conocimiento, de recuerdo, de interacción, de relación, de movilidad y de orientación a las que cada una de las personas, en su diversidad, recurre para ser autónoma. Por eso no hay que excluir ninguna posibilidad dentro del diseño: diseñar un entorno, un edificio o un servicio sin recurrir a algún elemento que remita a cada una de esas inteligencias es el mayor error, porque limita la autonomía de muchas personas.

La orientación y la movilidad urbana como factor de autonomía personal, se basan en unos diseños aleatorios que se colocan además, de manera indiscriminada confundiendo y causando efectos contrarios a los deseados. Para solucionar estas contradicciones hay que diseñar desde que se inicia un proyecto con criterios integrales y comprensibles. Otorgando al diseño la capacidad de interactuar con las inteligencias múltiples de todas las personas. Los criterios mínimos son:

  • El método de diseño es muy importante; que lo que se está proponiendo, en especial si se trata de un uso y disfrute público, debe ser para todas las personas.
  • El diseño de las formas es tan importante como sus relaciones de continuidad, contigüidad y separación y sus atributos (tamaño, dimensión, proporción, color).
  • Las inteligencias múltiples usan de manera frecuente fenómenos múltiples de la percepción -paradigmas comprobados- que mejoran o empeoran los comportamientos y reacciones en el espacio (como los obstáculos a la percepción que confunden por exceso- O lo contrario, la igualdad de formas y de color que impiden el reconocimiento de las diferencias)

Cuando no se ha diseñado de manera comprensible es cuando hay que recurrir a “aclaraciones” que en las que habrá que tener en cuenta:

  • El lugar donde se colocan esas aclaraciones (en materia de señales), instrumentos de orientación tan importante como aquellas.
  • Las relaciones entre estas señales, un aspecto que pocas veces se tiene en cuenta.
  • Que sean integrales: de texto, gráfico, hápticas y de semántica comprensible para que todas las personas puedan reconocerlas.

Con estos comentarios solo pretendo incorporar un factor más para incluir a los que Miguel Ángel señala como muy necesarios para que los candidatos a las alcaldías, en este caso Salamanca, tengan en cuenta para la participación de todas las ciudadanas y todos los ciudadanos en el sistema de espacios y actividades de la ciudad y sus entornos.

La accesibilidad no es solo rebajar un bordillo

«La accesibilidad no solo es rebajar un bordillo» . elnortedecastilla_Página_1 «La accesibilidad no solo es rebajar un bordillo» . elnortedecastilla_Página_2

Wayfinding

Vamos a plantearnos una situación. Cualquiera de éstas. Entramos en un aeropuerto de un país cuya lengua desconocemos y debemos realizar todo el proceso que nos conducirá a estar sentados en el avión que nos traerá de vuelta a casa. O entramos en un gran museo al que hemos accedido para ver cuatro o cinco obras que se encuentran en distintos lugares del mismo. O necesitamos encontrar un determinado despacho en un gran edificio de oficinas. O,… Podríamos poner muchas más pero creo que queda claro en qué situación quiero poneros.

En cualquiera de ellas, una persona como vosotr@s, pondréis en marcha y en alerta automáticamente vuestros sentidos. Buscaréis con la mirada cuanto cartel se os ponga al alcance para orientaros. Escucharéis atentamente cualquier aviso que se haga por los altavoces. Trataréis de encontrar de la manera que sea información que os pueda resultar comprensible. Es decir, desplegaréis todas las estrategias de las que dispongáis para llegar finalmente a vuestro destino.

De manwayfinding3era resumida, y conociendo previamente cual es vuestra misión, el proceso que llevaréis a cabo será el siguiente.:

  1. En primer lugar captaréis toda la información que seáis capaces del entorno en que os encontráis según vuestras capacidades. Esta toma de información la haréis principalmente de manera visual, auditiva y háptica ( por contacto).
  2. En segundo lugar, contrastaréis esta información adquirida con aquella que tenéis almacenada en vuestra memoria. Vuestro aprendizaje y vuestra experiencia anterior ha sido clave para almacenarla de forma que este paso condicionará de manera determinante el tercero
  3. Y digo determinante porque el tercero consistirá en tomar decisiones. Voy por buen camino y continuo, me he equivocado y debo rectificar mi ruta, estoy perdido y debo volver al principio o reorientarme desde este lugar para retomar la ruta correcta,…

Estas tres fases, conocidas de manera científica o técnica como procesos perceptivos, cognitivos o de interacción, son relativamente sencillas de llevar a cabo para cualquier persona que no tenga ninguna discapacidad por poco que el entorno le facilite una serie de estímulos visuales (carteles, pictogramas,…), auditivos (avisos sonoros, timbres,…) o hàpticos (plantearos como os orientáis en un lugar con escasa o nula luz).

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Y ahora cambiad vuestros zapatos y meteros en los de una persona con alguna discapacidad de tipo motor, visual, auditivo, intelectual o psíquica. Vuestras herramientas para percibir han cambiado o simplemente han desaparecido. Vuestra capacidad para contrastar la información recibida con la que poseéis se ha reducido. Con lo cual, la posibilidad de tomar decisiones correctas e interactuar con vuestro entorno de manera eficaz y adecuada ha desaparecido.

Wayfinding es el proceso de orientación utilizando información del entorno pero teniendo en cuenta que ese proceso no es realizado por una persona estándar sino por una persona variable en sus capacidades de relación con el medio ambiente en el que se desenvuelve.

El diseño wayfinding es “la intervención del diseño en los procesos de orientación que se produce desarrollando recursos y sistemas de información espacial de aplicación comunicativa para orientar y direccionar a las personas en los entornos arquitectónicos, urbanos y naturales”.

De estWayfinding5a manera el diseño wayfinding actuará en tres campos: la comunicación, la accesibilidad y los escenarios ambientales.

  • En el ámbito de la comunicación trabajará sobre qué comunicar, cómo organizar esa información atendiendo a criterios de simplicidad y claridad creando códigos informativos y desarrollando contenidos comprensibles y en tercer lugar planteando modelos adaptados a las necesidades de información, al medio y a las condiciones de percepción de las personas.
  • En el ámbito de la accesibilidad recogiendo la diversidad de maneras de percibir el medio y que el diseño debe abordar en sus procedimientos de intervención. Esta diversidad está condicionada por las distintas variantes en cuanto a movilidad, visión, audición, cognición y cultura.
  • Y en el ámbito de los escenarios ambientales actúa intensamente en el análisis e intervención sobre los escenarios de la movilidad humana. Así incide en el estudio e intervención de los espacios, los itinerarios y el ambiente en los que se desarrollan nuestros procesos de orientación.

No sé si ha quedado claro. Seguiremos. Una información más exhaustiva podréis encontrarla en:

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Aclaraciones y agradecimientos

diseño para todos

Cuando comencé a trepar por este árbol llamado accesibilidad universal no se me ocurrió mirar hacia arriba. Y es ahora, según voy ascendiendo, cuando me encuentro con que es un árbol lleno de múltiples ramas que a su vez se ramifican en otras más pequeñas, tan tupidas a veces, que uno tiene la impresión de que es imposible abarcar toda la copa. Una rama te lleva a otra y esta a su vez, a otras que a su vez vuelven a bifurcarse.

Pero bueno. Una vez emprendido el camino de subida ya no es cuestión de bajar. Y como soy una persona curiosa he decidido intentar continuar con ese camino de exploración. Quizás pueda parecer que picoteo mucho. Es verdad. No fue nunca mi intención especializarme en nada sino exclusivamente divulgar a la vez que satisfacía mi curiosidad.

diseño para todos3Hace unas semanas Berta Liliana Brusilovsky Filer, arquitecta, urbanista y diseñadora argentina afincada en España, especialista en accesibilidad cognitiva, me llamó la atención (no en el sentido de reprenderme) sobre el olvido de esta importante rama que solemos olvidar cuando hablamos de accesibilidad universal. Primamos siempre lo evidente, es decir, la accesibilidad física. A raíz de ese toque vino la entrada sobre lo que es la accesibilidad cognitiva.En estos días acaba de publicarse un libro escrito por ella y titulado Modelo para diseñar espacios cognitivos accesibles. Espectro cognitivo publicado por el Servicio editorial de accesibilidad universal de La ciudad accesible y que puede descargarse aquí. Seguro que su lectura servirá para comprender mejor como está formado ese gigantesco árbol.

Y a raíz de esa entrada sobre accesibilidad cognitiva, Dimas García Moreno, diseñador gráfico y exdiseño para todos2perto en diseño wayfinding, miembro de la Asociación madrileña de diseñadores, se puso en contacto conmigo para ofrecerme materiales sobre los wayfinding de los que se hablaba allí. Esos materiales llegaron y su lectura servirá para satisfacer esa curiosidad y poder seguir divulgando esos conceptos. Por ejemplo, en una próxima entrada sobre el proceso de orientación utilizando la información del entorno que es lo que significa wayfinding. Por si queréis ir leyendo algo sobre ello, Dimas García Moreno escribió el capítulo 2, Diseño de sistemas de orientación espacial: wayfinding del libro que tenéis a la izquierda y que podéis descargar picando en la imagen.

Gracias a los dos por vuestra generosidad y por llevar al extremo algo que he considerado básico en mi vida: el conocimiento no es una posesión que deba guardarse como un tesoro para ser disfrutado solamente por quien lo posee sino que debe ser compartido, reconociendo siempre y por encima de todo, la autoría y el valor de quien lo comparte.