Estacionamiento para personas con discapacidad en Salamanca

Tarjeta_de_estacionamiento_para_personas_con_discapacidad

El real decreto 1056/2014, de 12 de diciembre, por el que se regulan las condiciones básicas de emisión y uso de la tarjeta de estacionamiento para personas con discapacidad, establece en su artículo 7 los derechos y limitaciones de uso de  dicha tarjeta:

a) Reserva de plaza de aparcamiento, previa la oportuna solicitud a la administración correspondiente y justificación de la necesidad de acuerdo con las condiciones que establezcan las administraciones autonómica o local, en lugar próximo al domicilio o puesto de trabajo. La plaza deberá señalizarse con el símbolo internacional de accesibilidad.

b) Estacionamiento en los lugares habilitados para las personas con discapacidad.

c) Estacionamiento en las zonas de aparcamiento de tiempo limitado durante el tiempo necesario, sin perjuicio de lo previsto en la disposición transitoria tercera.

d) Parada o estacionamiento en las zonas reservadas para carga y descarga, en los términos establecidos por la administración local, siempre que no se ocasionen perjuicios a los peatones o al tráfico.

e) Parada en cualquier lugar de la vía, por motivos justificados y por el tiempo indispensable, siempre que no se ocasionen perjuicios a los peatones o al tráfico y de acuerdo con las instrucciones de los agentes de la autoridad.

f) Acceso a vías, áreas o espacios urbanos con circulación restringida a residentes siempre que el destino se encuentre en el interior de esa zona.

Puesto en contacto con la Policía Local de nuestra ciudad me confirman que en Salamanca simplemente está permitido aparcar en los lugares habilitados habilitados, estando prohibido en las zonas de carga y descarga y debiendo pagar el ticket correspondiente en las zonas de ORA.

A partir del 1 de enero de 2013 se dejo de contemplar en la ordenanza fiscal que regula la tasa por estacionamiento de vehículos de tracción mecánica en las vías públicas municipales  la exención de la que se beneficiaba el colectivo de personas con discapacidad para estacionar en las plazas delimitadas con líneas azules o verdes. Esto se debió a una petición la empresa concesionaria del servicio de la ORA, como se puede leer en esta noticia.

Como se puede comprobar, seguimos de ser conscientes del valor que estas plazas de aparcamiento tienen para las personas con movilidad reducida: el de acercarnos lo más posible a nuestras viviendas, lugares de trabajo, servicios públicos, lugares de ocio, etc… Por esta razón, vamos a solicitar a los diferentes grupos municipales del Ayuntamiento de Salamanca que tomen las medidas pertinentes para acomodar las ordenanzas municipales al espíritu y la letra del Real decreto mencionado al principio.

Como información adicional dejo diversos enlaces relacionados con la solicitud de la tarjeta de estacionamiento para personas con discapacidad y la relación de plazas reservadas a fecha 26/10/2015. También enlazo una aplicación móvil, Disabled Park,  que geolocaliza estas plazas no solamente en nuestra ciudad, sino en muchas otras ciudades españolas.

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Salamanca en Google Street View. Calles del Barrio de San Bernardo.

Nota a fecha 17 de diciembre de 2015: En el tiempo entre la publicación de esta entrada y hoy la inmensa mayoría de estos bordillos han sido rebajados por el Ayuntamiento de Salamanca por lo que está información ha quedado totalmente desfasada.

Hace unos días utilizábamos la aqplicación Google Street View para denunciar barreras arquitectónicas en el Barrio Garrido. Hoy vamos a hacer lo mismo con el Barrio de San Bernardo. Bien es cierto de que desde que elaboré esta entrada. el Ayuntamiento de Salamanca ha anunciado algunas obras para mejorar la accesibilidad en algunas calles de este barrio (Cantalapiedra, Armuña, Veguillas y Beleña), curiosamente ninguna de las que aquí aparecen reseñadas con imágenes. ¿Qué no habrá más por el interior de ese barrio?

Hago una salvedad obvia. Algunas de estas barreras sé a ciencia cierta que existen a día de hoy porque las he sufrido en primera persona. Otras que aparecen en estas fotografías tienen fecha de 2014 y es posible que a día de hoy no existan. Prueba de ello es la imagen que aparece de las obras en la Avda. Filiberto Villalobos.

Calle La Alberca. Estación de autobuses

Calle La Alberca. Estación de autobuses

Calle La Alberca. Estación de autobuses

Calle La Alberca. Estación de autobuses

Calle Cepeda

Calle Cepeda

Calle Doñinos

Calle Doñinos

Avda. Filiberto Villalobos. Obras ya terminadas

Avda. Filiberto Villalobos. Obras ya terminadas

Calle La Gacela

Calle La Gacela

Calle La Gacela

Calle La Gacela

Calle El Gallo

Calle El Gallo

Calle Gavilán

Calle Gavilán

Calle Halcón

Calle Halcón

Calle La Vellés

Calle La Vellés

Calle La Vellés

Calle La Vellés

Plaza de Las Cigüeñas

Plaza de Las Cigüeñas

Calle Villares

Calle Villares

Calle Villares

Calle Villares

Calle Volta

Calle Volta

Contestación de la AEAT a la queja del 14 de octubre

El pasado 14 de octubre presenté una queja ante la AEAT por la inaccesibilidad de su sede en Salamanca y el indignante trato que de ella dimana.

Ayer recibí la contestación a la misma que hago pública al igual que hice con la queja que la motiva.PicsArt_11-26-07.38.34

El «diseño universal» como una forma adicional de accesibilidad museística (reflexiones)

Artículo escrito originalmente por Marcos Vigna en https://gestiomuseistica.wordpress.com y reproducido con su consentimiento.

A menudo, se relaciona la accesibilidad en el museo con las normas técnicas impuestas por los organismos nacionales e internacionales que incluyen, entre otras cosas, la construcción de un ascensor y montacargas para personas con movilidad reducida, la realización de pasillos amplios y la creación de aseos debidamente equipados. Otras veces, sin embargo, la reflexión recae sobre las actividades didácticas, artísticas y educativas a llevar a cabo en el museo, para evitar una discriminación en tal sentido y garantizar un adecuado audience engagement. Ambos enfoques, los considero apropiados y necesarios, pero, ¿y si la accesibilidad no fuera solamente esto?

Reveladora fue la conferencia impartida por la Sra. Teresa Soldevila, del departamento de «Responsabilidad social» del Museu Marítim de Barcelona, en el curso de postgrado de «Gestión museística» de la Universidad Pompeu Fabra organizado conjuntamente con elMuseu Nacional d’Art de Catalunya, en donde se presentó un nuevo enfoque respetando los mencionados anteriormente, intentando profundizar aspectos puramente museográficos y museológicos. Es decir, lo que comúnmente se conoce como el «diseño universal» (universal design), un concepto que nació en los Estados Unidos y se implantó en Europa a partir del año 1995, que se podría definir como:

«El diseño de productos y entornos de manera que sean utilizables y comprensibles por todas las personas, en la mayor medida posible, sin la necesidad de una adaptación o un diseño especializado»;[1] logrando un diseño único, uniformado y para todos.

http://access.ecs.soton.ac.uk/blog/training/universal-design/

En efecto, el término «accesibilidad», con frecuencia se asocia a personas con alguna discapacidad motriz, sensorial, mental o visual, pero, ¿ y si no fueran los únicos? ¿y si de alguna manera, fuéramos todos «discapacitados», en mayor o menor grado, y necesitáramos también espacios, mobiliario y normas «especiales»?

De hecho, ¿cuántas veces nos ha pasado de curvarnos para leer un cartel o una sinopsis de una exposición?; ¿cuántas veces hemos tenido algún problema contemplando un cuadro o un objeto que estaba colocado a una altura «inadecuada»?; ¿cuántas veces nos hemos quedado fascinados a priori por la «espectacularidad museográfica» de unos museos, para después darnos cuenta de sus múltiples carencias?.

No es mi intención trivializar ni ofender, pero me gustaría reflexionar sobre la definición de «discapacidad» y, por consiguiente, de «accesibilidad»; es necesario hacer un replanteamiento de ambos conceptos. Por ejemplo, los miopes (como yo), los diabéticos y las personas con cataratas, en un ambiente muy oscuro, tienen notables problemas visuales y lo mismo pasa si tienen que leer carteles cuyas letras son pequeñas y de color tenue.

Al respecto, la Sra. Teresa Soldevila, subraya que el color gris (a menudo utilizado en los carteles informativos), entra dentro del listado de colores a evitar, al ser una tonalidad suave con bajo factor de contraste con el fondo. Además, recalca cómo es posible que en una ciudad plurilingüe como Barcelona, la mayoría de los paneles contienen las informaciones en tres idiomas (generalmente: catalán, español e inglés) y lo hacen utilizando diferentes tonos de colores que, en el caso del gris, éstos van atenuándose y desvanecen finalmente hacia el color beige. Esto dificulta aún más la lectura.

El empleo del color, es uno de numerosos recursos disponibles que se pueden encontrar en los manuales dedicados a la museografía accesible o inclusiva; es decir una museografía que concierne a todos los individuos. Otro aspecto que me cuestiono, es la posible relación que existe entre dicha museografía y la estética. Al respecto, las opiniones son contrapuestas, sobre todo en los museos, donde a menudo el sector museístico y expositivo se enfrenta al educativo y didáctico. De hecho, otra pregunta sería «¿a quién compete esta tarea?»

Para evitar abarcar otro tema, me limitaré a dar una opinión personal, según la cual todos los departamentos deberían tomar medidas, puesto que la accesibilidad no es sólo física o cognitiva y por tanto compete a todos. Retomando la relación anteriormente mencionada, quizás deberíamos interrogarnos sobre lo que se entiende por estética y averiguar si ésta no puede realmente navegar conjuntamente con la funcionalidad. ¿Qué tal si un cartel en lugar de ser pequeño y minimalista, fuera un poco más grande y legible?, ¿esto sería realmente antiestético o simplemente unfashionable?

Las respuestas pueden ser múltiples, pero yo como arquitecto, veo una notable carencia al hecho de que el organismo responsable de la disciplina (es decir las universidades) son a menudo los primeros en no cuestionárselo. Seguramente habrá algún caso excepcional, pero por experiencia propia, habiéndome especializado en el sector de la restauración y de la promoción del patrimonio, puedo asegurar que es un tema que se deja de lado o simplemente no se abarca.

Finalmente, mi última reflexión sería que una operación de sensibilización es necesaria y deseable, especialmente entre el personal de los museos y la nueva generación de técnicos que, dado el continuo aumento de coeficiente de envejecimiento de la población,tendrán necesariamente que enfrentarse a esta temática. El gran reto para los museos y museógrafos del futuro será, en definitiva, conseguir que tanto el espacio como la decoración sean más inclusivos convirtiendo el museo en un lugar agradable, accesible, utilizable y confortable. De esta manera, el beneficio recaerá sobre todos ya que es perceptible por todos.

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Bibliografía:

[1] Espinosa Antonio, Bonmatí Carmina, Accesibilidad, inclusión y diseño para todas la personas en museos y patrimonio, en «Actas del II Congreso de Educación y Accesibilidad en Museos y Patrimonio», Universidad de Zaragoza, 2014.