Mariposas rodantes

No sé el porqué, pero este verano he contemplado una invasión de sillas de ruedas en nuestra ciudad. No sé si mayor que la de otros veranos pero sí más visible.

Cierto es, y yo no voy a negarlo porque lo sufro en primera persona, que el calor, el sol, la luz,… son alicientes más que justificados para que los usuarios de sillas de ruedas, sea por la razón que sea, nos sintamos inclinados a disfrutar de la calle y hacernos de esta manera, más visibles.

Parques, terrazas y bancos han sido acaparados por estas mariposas rodantes que han salido de su estado de pupa, ese que después de un periodo de relativa inactividad convierte a una larva en imago. Da gusto ver las calles y parques ocupadas por estas mariposas y sus acompañantes, compartiendo el espacio público con el resto de ciudadanos. Cierto es que algunas de estas mariposas,menos afortunadas que otras, simplemente son aparcadas en alguna esquina y desde allí simplemente contemplan como la vida se desarrolla delante de ellos.

Pero la temperatura ha descendido estos días y de la misma manera que en la naturaleza las mariposas ponen sus huevos y desaparecen, las personas que utilizan la silla de ruedas para desarrollar las actividades de la vida diaria desaparecen en gran medida de nuestra vista. Se ocultan sencillamente. Otra vez el frío y el agua hacen que se recluyan en sus casas y vuelvan a su estado de pupa al que nos referíamos antes.

¿Qué nos hace diferentes del resto de personas? Porque la generalidad de la población, cambiando sus hábitos de vestimenta o sus medios para desplazarse, siguen ocupando durante los meses de frío el espacio público. Se desplazan por él y siguen haciendo su vida social en cafeterías, restaurantes, comercios, cines y teatros,… Salvo muy raras excepciones. ninguno de ellos entra en ese estado de pupa.

A estas alturas todo el mundo ha dado con la respuesta. El entorno en el que se desarrolla nuestra vida social cambia del exterior del espacio público al interior. Y ese paso, en la mayoría de los casos está separado por un escalón o por varios que hacen insalvable el acceso de esas mariposas rodantes a esos espacios. No es una elección. Simplemente es discriminación. Uno o varios escalones son una una no invitación a participar de lo que dentro sucede. Una forma de excluir a una parte importante de la población y negarle sus derechos.

Siluetas de personas en sillas de ruedas realizando diversas actividades

Siluetas de personas en sillas de ruedas realizando diversas actividades

Postdata: mi recuerdo para ti, joven y sonriente mariposa que nos dejaste tan pronto este verano. Un beso fuerte y sigue aleteando allá donde estés.

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2 pensamientos en “Mariposas rodantes

  1. Qué chulo. Las mariposillas nos volvemos locas con el buen tiempo, la temperatura agradable que disminuye los dolores y ese aliciente tan guay de tomarse algo en una terraza!

    Intentemos que este invierno no nos recluya mucho en casa!!!

    Besitos de mariposa jiji!

    Me gusta

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